15 de noviembre de 2016

La fuente del Torico nació en 1855, tres años antes de la fecha “oficial”.

"La Gaceta del 16 de diciembre de 1855 reseñó la inauguración de la fuente de la plaza del Torico.

1858. En todos sitios, desde la crónica oficial de la ciudad hasta la Wikipedia -de donde se extienda a portales viajeros, guías turísticas, blogs...- se afirma que la fuente de la plaza del Torico que conocemos data de 1858, cuando se inauguró tres años antes.

No es el único error que se repite sobre nuestro emblemático obelisco, explican que se trasladó a su ubicación actual al ser reemplazada, cuando en realidad se erigió en su primitivo lugar (frente a Muñoz Degrain, casi en la salida al Tozal), para ser desmontada y recolocada donde la vemos ahora nada menos que ¡30 años después!, en 1885.

Es casi un dogma; En publicaciones anteriores, en un libro de amplia difusión en el pasado, la excelente guía del Editorial Everest dedicada a Teruel (Santiago Sebastián, 1972), así se asevera: “El actual monumento data de 1858 y vino a sustituir a otro, más bello, realizado en el siglo XVI” (p. 30). Me parece plausible el que dicha bella fuente, como he leído en algunas webs, fue sustituida por dos veces antes de realizarse la actual.

La prensa digital es un valioso testimonio sobre cómo era la realidad de nuestros ancestros, y basta con recurrir a ella para desmontar la tesis imperante que data en 1858 el nacimiento del “torico”.

La noticia de la inauguración aparece publicada en “La Gaceta” antecesora del Boletín Oficial del Estado (BOE) el 16 de diciembre de 1855, noticia que reproduzco arriba. Se hace referencia al cólera, ese año dicha enfermedad causó estragos durante el verano; la cifra de fallecidos se cifró en más de 4.000 en la provincia.

En ese tramo final de 1855 no se editaba en la capital ninguno de los periódicos que al poco proliferarían como setas, por suerte al año siguiente nació “El Turia”, y en uno de sus primeros números nos desvela cuando han pasado dos y pico meses de la inauguración:

La fuente nació con polémica: no tenía agua ("El Turia", 20 de enero de 1856).


Unos días después la cuestión sigue igual, dice el 31 de enero de 1956:

“Cada vez que pasamos por delante de la fuente del Mercado nos preguntamos: ¿cuál será el inconveniente que hay para que no dé agua? ¿Se puede vencer? ¿Y por qué no se vence?”.

Ignoramos cuando comenzó a cumplir la fuente con su función de dar de beber al sediento, pues no encuentro nada sobre este asunto, ni sobre la propia fuente, hasta exactamente el día en que cumplía 30 años. Corre el 11 de noviembre de 1885, y “El Ferro-carril”, uno de los al menos ¡cuatro! Periódicos! que se publicaban en la capital, adelanta la posibilidad del traslado de la fuente a un nuevo emplazamiento. Protesta por una larga zanja que llevaba 17 días abierta en la plaza, dentro de las obras de adoquinado, y termina: 

“Dícese también que la fuente y el torico los quieren trasladar al centro del Mercado.
“¿Lo han pensado bien los señores? Porque es muy fácil descomponer una obra bien hecha: lo difícil es dejarla mejor que estaba”.

La remodelación de la plaza fue adjudicada el 21 de junio anterior, con un presupuesto de 20.589 pesetas, y hay que esperar hasta marzo del siguiente 1886 para que la fuente deje definitivamente su emplazamiento original. A falta de fotografías, que se sepa (sí las hay de donde no estaba la fuente), tenemos la suerte de que fue inmortalizado por Gisbert en un cuadro. Leemos en el “Diario de Teruel”, que el día 3 de dicho mes:

“Aunque no con la rapidez que fuera de desear, adelantan bastante las obras del Mercado.
“La fuente ha sido desmontada y creemos que esta semana, la veremos en el nuevo sitio que se le ha destinado, y una vez colocada, el adoquinado podrá terminarse en breve tiempo”.
Este periódico hace un seguimiento del traslado de la fuente: el viernes 5 de marzo anuncia el inicio del montaje de la columna de la fuente en su nuevo emplazamiento. Del sitio elegido para ubicarla describe que es “frente a la calle de Hartzembusch, donde se halla ya emplazada la escalinata nueva, más espaciosa y de mejor gusto que la que existía”.
Dos días después, 7 de marzo, da cuenta del contenido de una cajita de plomo que apareció en los cimientos del emplazamiento original, que nos aproxima a la fecha en la que se iniciaron las obras de la fuente treinta años antes y que se dieron por concluidas el 11 de noviembre de 1855. Junto a monedas, manuscritos y escritos alusivos, un Boletín Oficial del 29 de junio de dicho, y un ejemplar de “Soberanía Nacional” del día 26.


 
Cuadro de Gisbert donde se aprecia el emplazamiento anterior de la fuente.

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